lunes, 31 de diciembre de 2012

#Iberdrola

En esta nueva realidad de las burbujas, una realidad que se sitúa fuera del guión, no será contada con linealidad como indicó G.W.F. Hegel, tampoco saltando, como dijo M. Foucault, se parece más a una fiesta de la espuma, donde unas burbujas crecen sobre otras, y aparentado solidez, no pesan, impiden ver con claridad y dejan una incomoda sensación húmeda cuando abandonas.
Burbujas de fortunas, burbujas de ideas, de palabras, de valores, muchas burbujas que crecen y crecen hasta que explotan. El protagonismo es asimétrico, al principio se escapan a la atención de la mayoría por insignificantes, solo algunos intuyen su devenir. Más tarde, espléndidas, cuando crecen, seducen al inversor de atención, todos ayudan a dar cuerpo, todos participan, estamos en el centro histórica. Y finalmente desaparece de la escena, aunque sin saber muy bien, si el protagonismo de sus compañeras eclipsan su estallido o la necesidad de disfrutar sin preguntarnos por qué, hace que fijemos nuestra atención en la siguiente víctima.
El Presidente boliviano Evo Morales anunció en una rueda de prensa la expropiación de cuatro filiales de Iberdrola, y en esta realidad burbujeante, entiendo que este hecho puede constituir una de esas burbujas históricas en cualquiera de sus momentos. Imperceptible para entender que estamos ante una posible burbuja de las expropiaciones de dimensiones desconocidas actualmente. También podemos pensar que luce su esplendor, que esta realidad ya está aquí, crece y crece captando más y más atenciones. O finalmente, podemos estar ante el pinchazo de las inversiones extranjeras en sectores estratégicos con plena seguridad jurídica para los inversores.
Y según entendamos esta realidad, la historia se ramifica. El grito de desesperación lo ponen los que pierden sus garantías jurídicas, entienden que esta cualidad innata del sistema no puede entrar en cuestión. También los hay que suspiran aliviados ante una nueva corriente de firmeza frente a los poderes económicos globales. Y los más románticos aspiran a una reacción en cadena.
No hace falta profundizar en exceso para saber donde esta el guión de cada una de las historias sobre un mismo hecho, aunque existe un detalle, un matiz, que me hace pensar que la burbuja mas grande de todas puede estar llegando a su fin. La pataleta ya no es visible. Y el discurso sobre el libre mercado, que no el hecho, se viste de relativo.
Ya son varias las expropiaciones, o internalizaciones, si atendiéramos a las bondades de las tesis neoliberales, y la reacción de los inversores, o mas bien, de sus voceros políticos, ha ido modulando su ímpetu. Parece que el número del gabinete ministerial, con tono duro ante los medios, no se repite ahora. Parece que las duras consecuencias no llegan. Parece que todo fue un farol.
Ahora parece que la estrategia se centra en el justiprecio, y eso que hace tan solo unos meses era un insulto, hoy se viste de ropas de normalidad para no transmitir la imagen de que el mercado también pierde, sus reglas son falibles y la pataleta será de puertas adentro. Alguien que pretende ser un Dios, no puede permitir que todos vean cuales son sus límites.
Siendo éste otro episodio, ni el primero ni el último, pero si avanzando hacia el mismo lugar, habrá que empezar a considerarlo tendencia, una burbuja con tiempo para mostrarse plena antes de estallar.