Como si de un experimento de fusión nuclear se tratara, determinados medios ponen todo su empeño en fundir dos elementos para construir un discurso sin fisuras, como si tuvieran el don divino de unir analogías vistiendo el resultado de una lógica incuestionable.
La situación de Chavez es crítica, su vida pende de un hilo, y la preocupación que existe en Venezuela por el devenir de su presidente electo parece algo normal. La distancia es lo que hace de esta preocupación algo sospechoso, distancia que parece infinita cuando se trata de comentar políticas diferentes a las propias, pero distancia que parece no existir cuando se anuncia el fin del chavismo, pareciera que estas voces salen desde el mismo núcleo de la oposición.
Los elementos objeto del experimento de fusión son; por un lado la muerte del Presidente Chavez y por otro, el fin de las políticas desarrolladas por éste. Dicho así, ya suena con cierta lógica, parece que el martilleo constante empieza a surtir efecto. Los ecos de la caverna encuentran resonancia en múltiples rincones, llegan muy lejos. Las mil mentiras campan a sus anchas a la espera de que el tiempo las convierta en verdad.
Muy sólido tiene que ser el argumento que reste legitimidad al segundo de abordo del presidente recientemente electo en Venezuela, y al mismo tiempo pretenda empoderar a una alcaldesa y presidente autonómico de la tierra. Muy sólido si se pretendiera justificar desde la integridad moral, desde la unidad del discurso, pero son tiempos inciertos, momentos en los que el relativismo moral parece el mejor tranquilizante para los inquietos mercados que todo lo ven.
La fabrica de demonios, terroristas y dictadores es la que se encarga de construir el consentimiento que les permitirá seguir adelante con su futuro, adelante con la extinción de alternativas al único discurso. Quieren un camino libre de incómodas piedras,realidades diferentes que no nos hagan cuestionarnos si es mejor hacer nuestro propio camino.
Los argumentos para seguir tiranizando las políticas de Venezuela en la última década no se sostienen sobre ningún dato. Difícil entonces contrarrestar desde nuestra decadente economía, desde nuestras formas cada día más distantes de una democracia real, aquella lejana realidad, lejana por fortuna para ellos. Pese a que los ecos de la caverna se empeñan en acercar.
Salud, Presidente.
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